Un plan para cuando alguien falta. Que una baja no tumbe tu agenda.

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Serie: 21 para tu centro · Post 12 de 21

«Las bajas no se pueden evitar. Lo que sí puedes decidir es qué harás cuando lleguen.»


Una baja cerró nuestro primer corner.

Fue en 2015, pocos meses después de coger el centro. Abrimos un corner de estética dentro de una peluquería, TallNow. Llevamos allí a dos de nuestras mejores técnicas.

Y entonces una de ellas se puso de baja.

No pudimos cubrir el corner sin que el centro principal se resintiera. Teníamos dos sitios y no teníamos personas para los dos. En octubre lo cerramos.

Lo conté en el post sobre expansión, y la lección fue clara: un negocio no puede depender de una sola persona.

Con los años, en el centro hemos tenido muy pocas bajas. Pero las que hemos tenido nos han enseñado que la diferencia entre un día complicado y una semana perdida está en una sola cosa: tenerlo preparado antes.


Lo que más costaba

Cuando llegaba una baja inesperada, lo más complicado no era reorganizar la agenda. Era avisar a las clientas.

Llamar una a una. Explicar lo que había pasado sin dar detalles. Ofrecer otra opción. Y hacerlo todo mientras el resto del equipo seguía atendiendo en cabina.

Y había algo más: no sabíamos si la técnica vendría al día siguiente. Así que íbamos día a día. Reorganizábamos hoy y, al terminar, volvíamos a empezar con mañana. Era agotador.

Ahí aprendimos dos cosas:

  1. Hay que tener el plan preparado antes de necesitarlo.
  2. Cuando hay una baja, hay que preparar también el día siguiente. No solo hoy.

Nuestro plan, por orden

Cuando falta alguien de forma inesperada, miramos la agenda y buscamos cómo salvar el día. Con los años hemos probado muchas opciones. Estas son las que usamos, más o menos en este orden:

1. Pasar los servicios a otra técnica. Si una compañera tiene huecos, asume las clientas de quien falta. Es la opción más rápida y la que menos molesta a la clienta.

2. Mover a la clienta dentro del mismo día. Una hora antes o una hora después, con otra técnica.

3. Ampliar horas. Preguntar a una compañera si puede alargar su jornada ese día.

4. Cambiar de día o de semana. Cuando no hay otra opción, se mueve la cita, siempre ofreciendo alternativas concretas a la clienta.

Y un detalle importante: cualquier cambio de agenda se hace por teléfono. Un WhatsApp no sirve, porque la clienta no lo va a leer al momento, y para mover una cita necesitas su confirmación. Si no te contesta, no sabes si puedes dar ese hueco a otra persona ni si tienes que buscar otra opción. Con una llamada lo sabes en un minuto.


El compromiso va en los dos sentidos

Como te conté en el día 5, a nuestras clientas les pedimos que avisen con 24 horas si no pueden venir. Si no lo hacen, la sesión se descuenta.

Pues lo mismo vale para nosotros. Si somos nosotros quienes no podemos hacer el servicio y no hemos avisado con más de 24 horas, la clienta recibe una sesión gratis.

Una baja de última hora es justo ese caso. No es culpa de nadie, pero la clienta había organizado su día para venir. Esa sesión de regalo es nuestra forma de decirle que su tiempo vale lo mismo que el nuestro. Y lo que podría ser un enfado se convierte en confianza.

Fíjate en el orden: primero intentamos que la clienta no note nada. Solo al final le pedimos que cambie ella.


Que todas sepan hacerlo todo

La opción 1 solo funciona si otra técnica sabe hacer ese servicio.

Hoy, en el centro, todas las técnicas saben hacer todos los servicios. No siempre fue así. Cuando ofrecíamos más servicios, había algunos que solo dominaba una persona. Y cuando esa persona faltaba, ese servicio se caía.

Lo que hacemos ahora es que, cuando una técnica empieza, va incorporando los servicios paulatinamente. Primero unos, y poco a poco va abriendo el abanico hasta hacerlos todos. Así, con el tiempo, cualquier compañera puede cubrir a cualquier otra.

Para que esto funcione, los servicios tienen que estar escritos. Si un protocolo solo existe en la cabeza de una técnica, no se puede cubrir. Por eso insisto tanto en tener los procesos documentados.


El buen ambiente también es un plan

Hay algo importante que conviene recordar: una persona de baja tiene derecho a recuperarse tranquila. No se le puede presionar ni estar preguntándole constantemente cuándo vuelve.

Entonces, ¿cómo prevés cuánto durará una baja?

En nuestro caso, gracias al buen ambiente de trabajo. Como hay confianza, son las propias técnicas las que, por iniciativa suya, nos comentan más o menos cómo están. Y eso nos permite tener una previsión y organizar la agenda con más calma.

No se puede exigir. Se construye. Y se construye mucho antes de que llegue la baja: con lo que te conté ayer sobre valorar al equipo y con algo que aprendí con los años, que los números no lo explican todo.


Tres pasos para aplicar mañana

1. Haz tu tabla «quién sabe hacer qué». Una hoja con tus técnicas en filas y tus servicios en columnas. Marca quién domina cada servicio. Si hay un servicio con un solo nombre, ese es tu punto débil. Planifica que una segunda persona lo aprenda en los próximos meses.

2. Escribe tu plan de baja en una hoja. El orden de opciones (pasar a otra técnica, mover en el día, ampliar horas, cambiar de día), quién se encarga de llamar a las clientas y un guion para la llamada:

«Hola, María, soy [tu nombre], del centro. Te llamo porque hemos tenido un imprevisto en el equipo y mañana no podremos atenderte a las 17:00. Te puedo ofrecer las 18:00 con otra compañera, o el jueves a la misma hora. ¿Qué te va mejor? Y como no te hemos podido avisar con 24 horas, tienes una sesión de regalo.»

Una llamada, dos opciones concretas y la confirmación en el momento. Y la sesión de regalo, si toca.

3. Cuando haya una baja, prepara siempre dos días. Hoy y mañana. Si no sabes cuándo vuelve la técnica, llama ya a las clientas del día siguiente con alternativas. Es mucho mejor mover una cita con un día de margen que llamar a las 9:00 de la mañana para anularla.


Lo que me llevo

Una baja no se elige. Pero cómo la vive tu centro, sí.

Lo que hace que una baja no tumbe tu agenda no es la suerte. Es tener un equipo donde todas saben hacerlo todo, un plan escrito antes de necesitarlo y un ambiente de confianza que te permita prever.

Como conté en cuando se cae el techo, los imprevistos llegan siempre. La diferencia está en cómo te encuentran.

Prepáralo antes. Y cuando llegue, mira siempre dos días.

Mañana, en el día 13: las nóminas, bajo control. Cuánto debe facturar cada persona del equipo.

¿Tienes un plan para cuando falta alguien, o lo resuelves sobre la marcha? Cuéntamelo en los comentarios.


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