Serie: 21 para tu centro · Post 18 de 21
«No hace falta estar en todo. Hace falta cuidar bien los canales por los que te llegan las clientas.»
Cuando pagas publicidad en Instagram, tu clienta también ve a tu competencia.
Meta, la empresa de Instagram y Facebook, sabe muy bien quién es «clienta de estética». Sabe a qué cuentas sigue, qué guarda, qué busca. Y cuando un centro paga para llegar a ella, se la enseña… y al día siguiente le enseña el anuncio del centro de enfrente. Y el de la cadena del centro comercial. Y el de la esteticista que acaba de abrir.
Tú pagas por ponerla delante del escaparate. Y el escaparate está lleno de tiendas.
Doce años dan para mucho
En el centro hemos hecho mil cosas en Instagram y en Facebook. Doce años dan para mucho.
Hubo una época en la que la publicidad era fácil y salía rentable. Ponías un anuncio sencillo y llegaban clientas.
Después hubo que profesionalizarse: hacer una página de aterrizaje (una landing) para que la clienta llegara a un sitio pensado para reservar, medir, ajustar…
Y hoy casi todo el mundo lo hace. Todos los centros anuncian. Todos tienen landing. Y la clienta recibe veinte propuestas parecidas cada semana.
Por eso, después de todos estos años, tengo claro algo: lo que mejor nos funciona no es captar más. Es que la clienta repita. Lo conté en el día 6: el mejor momento para que una clienta vuelva es antes de que salga por la puerta.
Si empiezas, primero hay que captar
Dicho esto, lo entiendo perfectamente: si un centro no tiene clientas, primero tiene que conseguirlas.
Y para eso hay muchas opciones. Publicidad, colaboraciones, marketing de calle, incluso plataformas de ofertas tipo LetsBonus. Esta última no la recomiendo: atrae a la clienta que busca precio y se va con la siguiente oferta, como te conté en el día 2. Pero entiendo que, al principio, hay que dar visibilidad al centro como sea.
Si estás en ese punto, en mi post de marketing de guerrilla tienes más de 100 ideas para que te vean sin depender de un algoritmo.
¿De dónde vienen tus clientas?
En el centro apuntamos de dónde viene cada clienta nueva. Es útil, pero hay que saber leerlo, porque es un poco engañoso.
Una clienta te dice que te ha encontrado «por internet». Pero quizá antes te había visto varias veces en Instagram sin darse cuenta. O una amiga le habló de ti hace meses y no se acuerda. Al final buscó en Google y reservó. ¿De dónde vino? De todo un poco.
Por eso el registro sirve para ver tendencias, no para dar a un canal todo el mérito.
Y aquí está la clave de este post: Instagram suma. Hace que te recuerden, que vean cómo trabajas, que confíen antes de llamar. Pero no manda. No puede ser el único sitio por el que te llegan clientas, porque no es tuyo: el algoritmo cambia, el alcance baja, y el día que falla te quedas sin escaparate.
Lo que sí es tuyo es otra cosa:
- Tu base de datos de clientas, con su permiso para escribirles.
- Tu web, que aparece cuando alguien busca lo que haces.
- Tu ficha de Google, con sus reseñas (de esto hablamos mañana).
- El boca a boca, que nace de una clienta bien cuidada.
No se puede estar en todo
Como te conté en el día 8, nosotros llegamos a estar en Twitter, TikTok, Pinterest y alguna red más. Hoy solo estamos en Instagram y Facebook.
No se puede estar en todo. Lo importante es cuidar bien los canales de entrada que eliges.
Hoy, en el centro, es nuestra directora quien publica los contenidos en Instagram. Y te lo digo con honestidad: cuando hay mucho trabajo en cabina, se le dedica menos tiempo. La prioridad es la clienta que está en el centro, no la que está en el móvil.
Cuando hay huecos, dedicamos ese tiempo a mejorar la comunicación. Sin agobios. Sin la sensación de que si un día no publicas, el centro se hunde.
Porque no se hunde. Un centro con clientas que repiten y que recomiendan no depende de un reel.
Tres pasos para aplicar mañana
1. Pregunta a cada clienta nueva cómo te conoció. Apúntalo en su ficha. A final de mes, mira las tendencias: ¿Google? ¿Una amiga? ¿Instagram? Sabiendo que es aproximado, te dirá qué canales cuidar.
2. Elige tus 2 o 3 canales y cuídalos bien. Mejor pocos y atendidos que muchos y abandonados. Si un canal no te trae clientas ni te ayuda a que te recuerden, déjalo.
3. Construye tu propia lista. Pide a cada clienta, con su permiso, su email o su teléfono para enviarle información. Esa lista es tuya. No depende de ningún algoritmo. Y con ella puedes avisar de novedades, recordar tratamientos y, como contaba en mi post sobre precios, recuperar a clientas que se fueron.
Lo que me llevo
Instagram es un gran escaparate. Pero es un escaparate alquilado, en una calle llena de competencia, y el dueño cambia las normas cuando quiere.
Úsalo para que te recuerden y para que vean cómo cuidas. Pero construye tu centro sobre lo que es tuyo: clientas que repiten, que recomiendan y que puedes contactar sin pedir permiso a nadie.
Instagram suma. Tus clientas mandan.
Mañana, en el día 19: reseñas de Google. Tu mejor escaparate en tu ciudad.
¿De dónde te llegan hoy la mayoría de tus clientas nuevas? Cuéntamelo en los comentarios.
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