Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir.

Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Cerramos

Serie: 21 lecciones de emprendedor · Post 11 de 21

«Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas.» — Mario Benedetti

Viernes 13 de marzo de 2020. Estaba en el centro trabajando.

Y en un momento, la noticia. No podíamos seguir. Había que cerrar. Teníamos que mandar a las chicas a casa y no sabíamos cuándo íbamos a volver.

Recuerdo despedir a las compañeras. Aguantar el tipo delante de ellas. Decirles adiós con una sonrisa que no era del todo real. Esperar a que se fueran.

Y luego entrar al despacho, cerrar la puerta y cerrar los ojos.

El dolor que sentí en ese momento era de los que no tienen nombre fácil. No era tristeza ni miedo — era todo a la vez. La vida me superaba. La incertidumbre de no saber qué estaba pasando en el mundo. Las preguntas que no tenían respuesta. Vivía con mis padres, que tenían ochenta años — ¿y si les contagiaba? ¿Qué iba a pasar con el centro? ¿Cuánto tiempo íbamos a estar cerrados? ¿Podríamos aguantar?

En ese momento pasa todo lo que es importante de golpe. Todo lo que normalmente gestiones en pequeñas dosis te cae encima de una vez.

Sabía que mis hijas estaban bien — estaban con su madre, y eso me daba tranquilidad. Pero todo lo demás era niebla.

Y en medio de esa niebla, dentro de ese despacho, escuché algo.

Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Instagram Scandinavia Girona Marzo
Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Instagram Scandinavia Girona Marzo

El silencio del Covid era distinto a cualquier silencio que había conocido. Las calles vacías, los negocios cerrados, el mundo en pausa. Semanas de ese silencio pesado, sin movimiento, sin vida visible.

Y entonces, un día, empezaron a salir los niños.

Los escuché antes de verlos. El ruido de las ruedas de una bicicleta sobre el asfalto. Una carcajada. El murmullo de voces pequeñas que corrían. Las risas rebotando entre los edificios. Esos sonidos tan cotidianos, tan normales, que durante semanas habían desaparecido.

Ahí vi que la vida había vuelto a las calles. Y ese momento, ese ruido de niños y bicicletas y risas, fue uno de los más emocionantes que recuerdo de todo aquel año.

Ese momento no lo olvidaré nunca.

Antes del Covid, en diciembre del 2019, me había apuntado al Máster de Emprendedores de Sergio Fernández. Llevábamos seis fines de semana de formación cuando llegó el cierre. No sabía entonces que lo que había empezado como una inversión en el negocio se iba a convertir en una red de salvavidas.

Porque lo que más me ayudó del Máster no fue la formación — que era muy potente. Fue que conocí a cuarenta emprendedores que estaban viviendo exactamente lo mismo que yo. Nos conectamos. Compartimos miedos, información, soluciones. Hicimos videoconferencias gracias a Pep García y a Sergio Fernández. Nos apoyamos mutuamente en uno de los momentos más inciertos que habíamos vivido.

Cuando la tormenta llega, el entorno lo es todo.

Pero volvamos al centro. Teníamos que gestionar la situación con lo que teníamos.

Lo primero fue comunicar. El 16 de marzo publicamos en Instagram de Scandinavia Girona — si entras ahora, todavía están las publicaciones. Le dijimos a nuestras clientas que cerrábamos, que estaríamos bien, que nos cuidáramos todas. No sabíamos cuánto tiempo duraría — nadie lo sabía. Pensábamos que eran 15 días.

Fueron muchos más.

Contratamos una empresa de desinfección para limpiar el centro a fondo. Compramos EPIs — mascarillas FFP2, guantes desechables, material de protección — porque la información era contradictoria y queríamos estar preparados. Parte de ese material no lo llegamos a usar. Pero en ese momento, con la desinformación que había, era lo que tocaba hacer.

Mandamos mails a las clientas para mantenerlas informadas y conectadas con Scandinavia. No queríamos desaparecer — queríamos que supieran que seguíamos ahí, que pensábamos en ellas, que cuando pudiéramos abrir, volveríamos.

Y con el equipo hicimos lo mismo. Videoconferencias, publicaciones conjuntas en Instagram para estar conectadas y apoyadas. No queríamos agobiarlas ni pedirles nada que no quisieran dar — pero sí queríamos que supieran que el equipo seguía siendo un equipo aunque estuviéramos en casa.

Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Instagram Scandinavia Octubre
Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Instagram Scandinavia Octubre

El miedo económico estaba ahí. No me derrumbé — no me lo podía permitir — pero era imposible no pensar en los números. Pagamos al equipo todo el mes de marzo sin ingresos. Teníamos un colchón económico que habíamos construido en 2019 y que, sin saberlo, nos iba a salvar. Pedimos un préstamo al banco. Buscamos información real en medio de un torrente de noticias contradictorias.

La información era un caos. Nadie sabía nada con certeza. Cada día había una notificación nueva, una medida nueva, una interpretación diferente de lo mismo. Aprender a filtrar, a contrastar, a no tomar decisiones basadas en el ruido — eso también fue un aprendizaje del Covid.

El 12 de mayo pudimos volver al centro.

Para entonces ya habíamos estado pensando mucho. Demasiado, quizás. Pero también habíamos actuado. En el segundo cierre — porque el 15 de octubre nos volvieron a cerrar, y ese también se alargó — potenciamos la web para ver si podíamos vender servicios que haríamos más adelante. Una forma de captar dinero antes de poder abrir. Alquilamos máquinas de ozono para purificar el aire del centro.

Y diseñamos el pack de desconfinamiento: dos sesiones de termoterapia y tres de LPG por 99 euros. Un precio reducido para dar confianza, para que las clientas volvieran sin miedo, para decirles que estábamos preparados y que podían fiarse de nosotros.

La creatividad no es un lujo para tiempos buenos. Es la herramienta para tiempos difíciles.

Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Desinfección
Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Desinfección

¿Cómo fue ese primer día de reapertura?

Con mucho miedo. No era normal — estábamos en tensión, sin saber cómo iba a ir, sin saber cómo iban a responder las clientas, sin saber si habíamos tomado las decisiones correctas. Todo lo que habíamos preparado estaba a punto de ponerse a prueba.

Pero las clientas volvieron. Poco a poco, con sus propios miedos y sus propias precauciones, volvieron. Y cada clienta que cruzaba la puerta era un voto de confianza que no nos esperábamos y que agradecíamos enormemente.

El Covid fue uno de los años más duros que he vivido como empresario. Pero también fue el año en que más aprendí sobre lo que de verdad importa — la adaptación, el equipo, el entorno, la creatividad y la capacidad de aguantar cuando no ves el final.

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, nos cambiaron las preguntas. Y tuvimos que aprender a hacer preguntas nuevas.

Si estás leyendo esto desde un momento de crisis, aquí van 10 cosas que hacer cuando una crisis te golpea de frente.

Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Comunicado Alma
Covid. Cerrar, sobrevivir y reabrir. Comunicado Alma

10 cosas que hacer cuando una crisis te golpea de frente

  1. Para y respira. Las primeras 24-48 horas no son para tomar decisiones grandes — son para entender qué está pasando.
  2. Revisa los números básicos: cuánta caja tienes, cuáles son tus gastos fijos mínimos y a qué ayudas puedes optar.
  3. Habla con tu equipo con honestidad. No hace falta tener todas las respuestas — hace falta estar presente.
  4. Comunica a tus clientes: qué pasa, qué vas a hacer y por qué pueden seguir confiando en ti.
  5. Reduce costes prescindibles y congela lo no esencial. Solo lo que no afecta al servicio.
  6. Busca nuevas formas de generar ingresos: bonos futuros, venta anticipada, servicios online.
  7. Cuida tu cabeza. Limita las noticias, mantén una rutina básica y rodéate de personas que también estén buscando soluciones.
  8. Revisa cada semana qué funciona y decide el siguiente paso — no el del mes que viene, el de los próximos 7 días.
  9. Documenta lo que aprendes. En medio del caos parece innecesario. Cuando pase la tormenta, lo agradecerás.
  10. No estés solo. Una red de empresarios con quienes pensar vale más en una crisis que cualquier estrategia.

En el próximo post te hablo de formación continua — y del Máster que empecé justo antes de que todo esto pasara.

7 preguntas frecuentes sobre crisis, cierres y resiliencia empresarial

¿Cómo saber si tu negocio puede sobrevivir a un cierre forzado? Depende de tres cosas: el colchón económico que tengas, la flexibilidad del negocio para adaptarse y el equipo humano que te rodee. Ninguna garantiza la supervivencia, pero las tres juntas multiplican las posibilidades. El Covid nos demostró que los negocios con reservas, con sistemas y con equipos sólidos aguantaron mejor.

¿Cuánto colchón económico debería tener un negocio pequeño? Como mínimo para cubrir tres meses de gastos fijos sin ingresos. Seis meses es más tranquilizador. No siempre es posible llegar a eso desde el principio, pero es un objetivo que vale la pena tener en mente desde que el negocio empieza a generar margen.

¿Cómo se mantiene el equipo motivado en tiempos de incertidumbre? Con honestidad y con presencia. No hace falta tener todas las respuestas — hace falta estar. Comunicar lo que se sabe, reconocer lo que no se sabe, y transmitir que se está haciendo todo lo posible. El equipo no necesita que el líder sea perfecto — necesita que sea real.

¿Qué se puede hacer cuando el negocio está cerrado pero los gastos siguen? Primero, hablar con el banco antes de que la situación sea crítica — las condiciones son mejores cuando no estás contra la pared. Segundo, buscar líneas de financiación públicas. Tercero, pensar en formas de generar ingresos de forma diferente — venta anticipada de servicios, packs de fidelización, formación online. La creatividad en crisis no es opcional.

¿Cómo comunicar a los clientes que el negocio está cerrado o en dificultades? Con transparencia y con cuidado. Los clientes entienden las dificultades — lo que no perdonan es el silencio. Comunicar lo que está pasando, agradecer la fidelidad y mantener el contacto aunque no haya nada nuevo que contar es lo que diferencia a los negocios que recuperan su clientela de los que la pierden.

¿Cómo gestionar el miedo personal cuando el negocio pasa por una crisis grave? Sin negarlo. El miedo es una señal de que algo importante está en juego — ignorarlo no lo elimina, solo lo aplaza. Lo que ayuda es convertirlo en acción: ¿qué puedo hacer hoy? ¿Qué está en mi mano? Centrarse en lo que se puede controlar reduce la parálisis que genera lo que no se puede.

¿Qué diferencia a los negocios que sobreviven a una crisis de los que no? La adaptación y el entorno. Los negocios que sobreviven no son los que tenían el mejor producto o el mejor local — son los que supieron cambiar cuando había que cambiar y los que tenían personas alrededor con quienes pensar, decidir y aguantar. La soledad es el mayor enemigo de un empresario en crisis.

¿Cómo viviste el Covid en tu negocio? ¿Qué fue lo más duro y qué aprendiste de ello? Cuéntamelo en los comentarios.

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